martes, 27 de julio de 2010

Montecristi y su historia de revolución

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Cantón con historia y mucha tradición. Su más grande figura histórica es el general
Eloy Alfaro Delgado, uno de los mayores revolucionarios del país. Parte de sus restos
reposan en el museo de la Ciudad Alfaro, ubicado en lo alto del cerro Montecristi, escalado por personas que gustan del riego y la aventura. Cuenta con playas, la más visitada San José.
Sus artesanías elaboradas en paja toquillas, mimbre, piquigua, plástico y madera son reconocidas
en todo el país y fuera del él. Su identidad
está en los sombreros finos de paja toquilla, reconocidos en el mundo como “Panamá Hat”.
La ciudad de Montecristi tiene aspecto de una pequeña aldea. Su enorme y brumoso cerro semeja un viejo guardián de las tradiciones manabitas.
La gente es amable y hospitalaria, se puede visitar la Casa de Alfaro, donde se encuentra el museo y los puestos de ventas de artesanías, también se puede admirar la belleza de la Basílica Menor de la Virgen de Monserrat, constituída en el principal atractivo para los turistas, hasta donde llegan miles de feligreses cada año.
En la parroquia La Pila, ubicada a 10 minutos de Montecristi, se observan decenas de puestos que, a orillas de la carretera, comercializan las estatuillas, figuras y réplicas de objetos antiguos elaborados en barro.
Dentro de la ciudad, principalmente sobre la Avenida Metropolitana Eloy Alfaro, se ubican los comercios donde se exhiben y venden las artesanías elaboradas en paja toquilla, piquigua, plástico, mocora.
A poca distancia están Manantiales, Toalla, Los Bajos, El Arroyo y otras comunidades, donde destacan, como actividades productivas la agricultura, la ganadería y la industria del tejido.
Cultura Manteña
En la cima del Cerro de Hojas se encuentran evidencias de las ruinas de un templo, donde existieron sillas ceremoniales en forma de “U” correspondientes a la Cultura Manteña. Los halllazgos permiten especular que Montecristi fue asentamiento de la Cultura Manteña, entre los años 500 y 1.500 después de Cristo.
El nombre de Montecristi
Se dice que Montecristi se formó durante los primeros años de la conquista española, posiblemente entre 1536 y 1537, con pobladores de Manta que abandonaron su pueblo huyendo de los ataques piratas.
Entre los primeros pobladores aparece un señor de apellido “Criste”, quien habría construído su casa en la cima del monte, por eso se cree que el lugar adquirió el nombre de Montecriste, que luego, por facilidad idiomática, terminó llamándose Montecristi.
Tragedias
Según apuntes del Párroco Cayetano Patiño, el 23 de septiembre de 1818 desembarcaron en Manta unos corsarios chilenos, de los cuales 25 llegaron a Montecristi y saquearon la iglesia parroquial. Posteriomente, el 15 de julio de 1866, un voraz incendio destruyó completamente la ciudad, siniestro que provocó que los comerciantes acaudalados abandonaran la población, y se establecieran en Panamá, Tumaco y Guayaquil; pero con mucho esfuerzo la población logró levantarse. Territorio extenso
Montecristi fue una de las primeras ciudades que plegó a la Revolución del 9 de octubre de 1820. Sus habitantes, encabezados por el Teniente Francisco Cuadros, proclamaron su independencia el 23 de octubre del mismo año.
El 25 de junio de 1822 alcanzó la categoría de cantón.
El territorio de Montecristi llegaba hasta Atacames, pero en 1826, la Ley del 18 de octubre del citado año, le quita ese derecho.
Fue capital de Manabí
Durante los primeros años de la república, fue capital de la provincia de Manabí, pero luego de un terrible incendio, que a mediados de 1867 la arrasó considerablemente, entregó, por decreto de Jerónimo Carrión, su categoría de capital a Portoviejo, que la conserva desde ese año.
Conflicto territorial
Histórica y geográficamente, Montecristi tiene sus límites definidos, pero los montecristenses insisten en que Manta está llevándoseles territorio (aproximadamente 500 hectáreas).
Según el Alcalde de Montecristi, Washington Arteaga, Manta pretende que la vía de circunvalación sea el límite divisorio entre los dos cantones, para abarcar con los barrios Santa Ana, La Nueva Esperanza, Miravalle, propiedades de los Montalván y Arroyo Sur.
Pese a que la gente de las citadas comunidades no han manifestado su posición, es posible que terminen seducidos por la celeridad conque llegan las obras desde Manta, manifestó Arteaga.
Con este problema de por medio, el Municipio de Montecristi ha solicitado, a la Comisión de Límites Internos del Ministerio de Gobierno, al Congreso Nacional y al Alcalde de Manta, buscar solución y no dejarlo como problema a sus sucesores en la alcaldía..
Amable y trabajador
El montecristense es singularmente amable, trabajador, alegre y orgulloso de su historia.
La laboriosidad de su gente está presente en las artesanías confeccionadas con paja toquilla, mimbre, piquigua, plástico y madera, artículos que tienen calidad de exportación.
Montecristi es ampliamente conocido, entre otras cosas, por la elaboración de sombreros de paja toquilla, material que se lo extrae en grandes cantidades del sitio Aromo de Manta.
La especialidad en sombreros finos la tiene Pile, un pueblo que se destaca por el procesamiento que da a la paja toquilla, mientras que el más veterano en la confección se encuentra en Montecristi, Fausto Mero, quien nació en 1909.
La Virgen se quiso quedar en Montecristi
La fiesta en honor a la Virgen de Monserrat se ha constituido en la mayor expresión de fe, tanto del pueblo montecristense, como de fieles de otros puntos de la provincia y el país.
La imagen que se venera, fue obsequiada por el Emperador Carlos V, destinada para Lima, y la de Santa Rosa, para Montecristi. Pero debido a un suceso extraordinario las imágenes debieron intercambiarse.
Según el sacerdote Bernardo Recio, en una obra de su autoría, las imágenes llegaron juntas en un bergantín español, habiéndose desembarcado la imagen de Santa Rosa para venerarla en Montecristi, pero al día siguiente, al zarpar el barco con destino a Perú y después de haber navegado todo el día y la noche, el barco amaneció nuevamente en la rada de Manta, continuando con ese prodigio algunos días, hasta que la tripulación dedujo, como solución, el cambio de la imagen, es decir, dejando a la Monserrat en Manta para ser trasladada a Montecristi y embarcada la de Santa Rosa, que sería llevada a Perú. El procedimiento terminó con la odisea, y el barco siguió normalmente su ruta hacia Lima.
Leyendas
Como todo pueblo manabita, Montecristi es dueño de sus propias leyendas. Cuentan, que hubo una vez un pequeño duende que se enamoraba de las jovencitas. Cuando eso ocurría, el desagradable personaje raptaba a su amada y la llevaba al tumbado de una casa que él escogía. También se dice que, para romper el encanto, las muchachas debían casarse, solo así el duende desistía de sus intenciones. Cerro Montecristi
Montecristi tiene un terreno irregular. En la parte occidental se encuentra un macizo entre Jipijapa y Manta, donde se destaca el Cerro Montecristi, por su posición aislada y sus 443 metros de altura, a cuya base, semi circundándolo, está el pueblo que lleva su nombre. El Cerro Montecristi se constituye en un mirador sobre el mar y es parte de la cuenca del río Portoviejo.
Hacia el noroeste se encuentra el Cerro de Hojas, con 400 metros de altura

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